Shekinah Ester Romero Payares es una niña de 4 años que vive junto a su familia en la Ciudadela La Paz, en Cartagena. Desde sus primeros días de vida ha enfrentado importantes desafíos de salud que han transformado por completo la vida de sus padres, quienes han dedicado todos sus esfuerzos a brindarle el cuidado, la atención y el amor que necesita para salir adelante.
Su madre, Lorens Selena Romero Payares, de 26 años, es ama de casa y se dedica por completo al cuidado de Shekinah. El único ingreso del hogar proviene del trabajo ocasional del padre como mototaxista, por lo que la familia enfrenta una situación económica de alta vulnerabilidad, con ingresos inferiores a los $400.000 mensuales, lo que dificulta el acceso a recursos especializados para la rehabilitación de la niña.
Shekinah nació a las 39 semanas de gestación y durante sus primeros días de vida todo parecía transcurrir con normalidad. Sin embargo, cuando tenía apenas 29 días de nacida presentó múltiples espasmos infantiles, motivo por el cual fue hospitalizada durante diez días. En ese momento fue diagnosticada con síndrome de West e inició tratamiento anticonvulsivante.
Aunque inicialmente recibió el alta médica, dos meses después las crisis reaparecieron con mayor intensidad y duración, llegando a presentar episodios de casi dos minutos. Esta situación hizo necesaria una nueva hospitalización que se prolongó durante aproximadamente dos meses, debido a la dificultad para controlar las convulsiones y a los efectos secundarios que los medicamentos le producían, entre ellos vómito y reflujo constante.
Con el paso del tiempo, su madre comenzó a notar que el desarrollo de Shekinah no avanzaba como el de otros niños de su edad. No respondía cuando le hablaban, no sonreía, no gateaba, no sostenía objetos y presentaba un evidente retraso en el desarrollo, además de una importante pérdida de peso. Ante estas señales, diferentes especialistas iniciaron un proceso de valoración que incluyó terapias físicas, fonoaudiología y terapia ocupacional, mientras el neuropediatra realizaba ajustes permanentes en su tratamiento farmacológico para controlar las crisis epilépticas.
Durante varios meses, la familia recibió como explicación que el retraso en el desarrollo era consecuencia de las convulsiones. Sin embargo, cuando Shekinah cumplió dos años, una pediatra confirmó el diagnóstico de parálisis cerebral. Para su madre, recibir esta noticia representó uno de los momentos más difíciles de su vida, pues significó comprender que el camino de rehabilitación sería mucho más largo y desafiante de lo que imaginaba.
A pesar de ello, Lorens decidió convertir ese dolor en fortaleza y continuar luchando diariamente por el bienestar de su hija. Gracias al trabajo constante y al proceso terapéutico, Shekinah ha logrado importantes avances: actualmente sostiene la cabeza y puede permanecer sentada durante algunos periodos de tiempo, logros que representan grandes victorias para su familia. Sin embargo, aún enfrenta importantes retos, como fortalecer su estabilidad postural, mantenerse sentada por más tiempo, ponerse de pie, desarrollar la prensión de objetos y continuar estimulando sus habilidades motoras y cognitivas.
En casa, su madre dedica gran parte del día a realizar actividades de estimulación, sentándola en el piso para que interactúe con objetos y juegue con su hermana menor, favoreciendo su participación y desarrollo dentro del entorno familiar. Cada actividad cotidiana se convierte en una oportunidad para fortalecer sus capacidades y promover nuevos aprendizajes.