Alan es un niño hermoso con un diagnóstico de parálisis cerebral, a pesar de esto es un niño lleno de ternura, amor y una alegría que lo caracteriza. Su sonrisa tiene la capacidad de iluminar la vida de quienes lo rodean y, especialmente, la de Marcela, su mamá; con unas ganas inmensas de salir adelante cada día. En Alan Marcela encuentra su mayor motivación; para ella, él es su dulcecito de caramelo, ese pequeño que llegó para transformar por completo su vida y llenarla de color, como un arcoíris. Se convirtió en su amor eterno y en esa fuerza que la impulsa a luchar sin descansar.
Actualmente los dos viven en El Tambo, Cauca, uno de los departamentos más afectados por la fuerza del terremoto, enfrentando los momentos más difíciles de sus vidas.
Cuando comenzó el movimiento, Marcela sintió un miedo profundo. Alan es un niño muy sensible y, al ver cómo las paredes crujían y las cosas comenzaban a caerse, ella lo abrazó con todas sus fuerzas para sacarlo de allí. El movimiento era tan violento que sentía que todo se venía abajo a su paso.
Lamentablemente, el terremoto causó graves daños en su hogar y destruyó las paredes del lugar donde Marcela trabajaba elaborando sus peluches, el emprendimiento artesanal con el que sostiene a su hijo y paga sus tratamientos. Además de la dolorosa pérdida de su techo y de sus herramientas de trabajo, el impacto emocional en Alan fue devastador: quedó extremadamente asustado, ansioso, con episodios de irritabilidad y un aumento en su espasticidad debido al susto.
Hoy, Marcela se encuentra en una situación muy difícil, cuidando a Alan con un amor infinito, pero con la enorme preocupación de haber perdido su casa y la fuente de ingresos que les permitía salir adelante.
Por eso, hoy queremos unir muchas manos solidarias que quieran abrazar a esta familia. Necesitamos apoyar a Marcela para que pueda reconstruir su espacio, recuperar sus materiales de confección y volver a darle estabilidad a su pequeño.
Recuerda que un aporte, por pequeño que parezca, puede convertirse en material para su taller, en un alimento, una terapia, un medicamento o en la oportunidad de devolverles un techo digno. Hoy puedes ser parte de su historia. Un granito de arena puede hacer una gran diferencia en su camino y ayudar a que Alan siga irradiando esa luz y ternura que lo hacen tan especial.