gimnasio de rehabilitación en casa para Shaira

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Historia de Shaira

Lugar de vivienda: Cartagena

Shaira Valentina Castro Rodríguez es una adolescente de 14 años que vive en Cartagena junto a su madre, Yuranis Rodríguez Barraza, quien ha dedicado su vida al cuidado permanente de su hija. La familia reside en el sector Fredonia, barrio Olaya Herrera, en una vivienda de estrato 1 y enfrenta una situación económica de alta vulnerabilidad, ya que el hogar no cuenta con ingresos estables y subsiste con recursos muy limitados.

La condición de salud de Shaira inició tras sufrir un fuerte golpe en la cabeza durante su infancia, lo que ocasionó un hematoma cerebral que desencadenó crisis convulsivas y marcó el comienzo de un complejo proceso de salud. Como consecuencia de esta lesión, fue diagnosticada con parálisis cerebral y epilepsia, condiciones que han afectado de manera significativa su desarrollo y autonomía.

Actualmente, Shaira presenta una dependencia casi total para la realización de sus actividades diarias. Solo logra mover una de sus manos, lo que limita considerablemente su movilidad y su interacción con el entorno. Además, recibe alimentación mediante un botón de gastrostomía, debido a las dificultades para alimentarse de forma convencional. En el pasado requirió una traqueostomía; sin embargo, gracias a su evolución clínica, este dispositivo pudo ser retirado, representando un importante avance en su proceso de recuperación.

Otro de los retos que enfrenta la familia es la dificultad para mantener un peso adecuado. Debido a su condición médica y a las complicaciones asociadas, Shaira presenta bajo peso de manera persistente, situación que requiere un seguimiento constante por parte de los profesionales de la salud y un manejo integral para preservar su estado nutricional.

Su madre, Yuranis, es su cuidadora principal y permanece a su lado de tiempo completo, razón por la cual no ha podido acceder a un empleo formal. A pesar de las limitaciones económicas, realiza grandes esfuerzos para garantizar que Shaira continúe con sus procesos de rehabilitación, asistiendo a terapias físicas y de fonoaudiología, además de brindar en casa los cuidados y el acompañamiento permanente que su hija necesita.

La familia considera que contar con un gimnasio de rehabilitación domiciliario representaría una oportunidad invaluable para fortalecer el proceso terapéutico de Shaira. Disponer de herramientas especializadas en el hogar permitiría complementar las sesiones de rehabilitación, favorecer la estimulación motora, prevenir complicaciones derivadas de la inmovilidad y contribuir a mejorar su calidad de vida.



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